Ideas que parecían sacadas de la ciencia ficción podrían hacerse realidad muy pronto. Un equipo de físicos de la Universidad de Massachusetts Amherst sugiere que un agujero negro primitivo podría explotar en los próximos años, ofreciendo por primera vez la posibilidad de observar la radiación de Hawking, un fenómeno teórico que hasta ahora solo se había planteado en ecuaciones.
Los agujeros negros primordiales (PBHs, por sus siglas en inglés) se formaron en los primeros instantes del universo, mucho antes de que existieran las estrellas. A diferencia de los agujeros negros clásicos, su tamaño puede ser mucho menor, lo que los hace más calientes y propensos a emitir partículas, hasta culminar en una explosión de alta energía.
Lo que hace distinto este nuevo estudio es la inclusión de una “carga oscura”: un tipo de carga eléctrica que interactúa únicamente con la materia oscura. Esto retrasa la evaporación de los PBHs, manteniéndolos “dormidos” durante miles de millones de años hasta que finalmente estallen en una ráfaga de rayos gamma detectable por observatorios como HAWC y LHAASO.
“La probabilidad de observar un agujero negro en explosión durante los próximos 10 años podría superar el 90%”, afirman los autores en Physical Review Letters.
La explosión permitiría a los científicos catalogar todas las partículas fundamentales, incluidas aquellas aún desconocidas, y confirmar de manera directa una predicción clave de la física cuántica. De concretarse, este evento marcaría un antes y un después en la historia de la física y la cosmología, comparable con la detección de ondas gravitacionales o la primera imagen de un agujero negro.
Los investigadores llaman a estar preparados: si el universo decide revelar uno de sus secretos más guardados, podríamos estar a solo una década de presenciarlo.




