En biología, el cambio suele ser la clave de la supervivencia. Sin embargo, los gatos representan una excepción notable. De acuerdo con la bióloga Anjali Goswami, del Museo de Historia Natural de Londres, los felinos han entrado en un estado conocido como estasis evolutiva, una condición en la que una especie está tan bien adaptada que la selección natural deja de modificarla.
Desde un gato doméstico hasta un tigre, la estructura ósea y dental de los felinos es sorprendentemente similar. A diferencia de los perros, que presentan una gran diversidad de cráneos y dietas, los gatos han mantenido un diseño uniforme y altamente eficiente, acompañado de una dentadura especializada para desgarrar carne, lo que los convierte en carnívoros estrictos.
Esta aparente falta de diversidad no es una debilidad, sino una prueba de éxito evolutivo. Solitarios, precisos y letales, los gatos han perfeccionado su biomecánica durante millones de años sin requerir cambios drásticos. Para la ciencia, son un ejemplo de cómo la naturaleza, cuando encuentra la fórmula perfecta, simplemente deja de corregirla.




