La India ha vuelto a registrar nuevos casos de infección por el virus Nipah, un patógeno zoonótico considerado de alto riesgo por su capacidad de provocar encefalitis y problemas respiratorios graves, con una elevada tasa de mortalidad.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, el virus fue identificado por primera vez en 1999 en Malasia y se presenta principalmente en regiones del sur y sureste de Asia, en especial en Bangladesh y la India, donde se reportan brotes casi cada año. En mayo de 2018 se confirmaron 23 casos en territorio indio, con 21 fallecimientos. Nuevos contagios también se registraron en 2023 y, recientemente, en enero de este año, cuando el estado de Bengala Occidental notificó al menos cinco casos confirmados.
Las autoridades sanitarias locales informaron que se mantiene vigilancia epidemiológica y seguimiento de personas sospechosas de haber estado expuestas al virus.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus Nipah se transmite de animales a humanos, principalmente a través de murciélagos frugívoros del género Pteropus, considerados sus huéspedes naturales. También puede contagiarse por alimentos contaminados, contacto con animales infectados —como los cerdos— o de persona a persona.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza, vómitos y dolor muscular, y pueden evolucionar hacia encefalitis aguda, convulsiones y dificultad respiratoria severa. El periodo de incubación suele ser de 4 a 14 días, aunque en algunos casos se ha extendido hasta 45 días.
Actualmente no existe vacuna ni tratamiento específico contra el virus Nipah. Las medidas preventivas se centran en la higiene, evitar el contacto con animales o personas infectadas y reforzar la vigilancia sanitaria. La tasa de letalidad oscila entre el 40 y el 75 por ciento, lo que convierte al virus en un importante problema de salud pública.




