En agosto de 1977, mientras se analizaban datos del radiotelescopio Big Ear, en Estados Unidos, los científicos detectaron una señal de radio tan intensa y extraña que no se parecía a nada registrado hasta entonces. El fenómeno duró apenas 72 segundos, pero fue tan inusual que el astrónomo Jerry Ehman, al revisarlo en una impresión en papel, escribió a mano la palabra “Wow!”, nombre con el que el evento pasó a la historia de la ciencia.
La señal provenía de una región cercana a la constelación de Sagitario y estaba concentrada en una frecuencia muy específica: 1420 megahercios, correspondiente a la emisión natural del hidrógeno neutro, el elemento más abundante del universo. Esta frecuencia es considerada “especial” por la radioastronomía, ya que es un rango clave para estudiar estructuras del cosmos y posibles fenómenos no identificados.
Uno de los aspectos más intrigantes del registro es su comportamiento: la señal apareció de forma gradual, alcanzó un pico de intensidad y luego desapareció, tal como se esperaría de una fuente lejana que atraviesa el campo de visión de un radiotelescopio fijo debido a la rotación de la Tierra. Sin embargo, pese a múltiples intentos por volver a detectarla en las décadas siguientes, nunca se ha registrado una señal idéntica desde ese punto del cielo.
A lo largo de los años, los científicos han propuesto diversas explicaciones naturales: desde fenómenos astronómicos poco comunes hasta emisiones asociadas a nubes de hidrógeno vinculadas a cometas. También se descartaron interferencias terrestres debido a las características del instrumento utilizado. No obstante, ninguna hipótesis ha logrado explicar de manera concluyente todas las particularidades del evento original.
Hoy, la señal Wow! continúa siendo uno de los grandes enigmas de la radioastronomía moderna. Más allá de las especulaciones, el caso ha servido para impulsar el estudio sistemático de señales del espacio profundo y reforzar la búsqueda científica de fenómenos raros en el universo, recordando que el cosmos aún guarda misterios que desafían nuestra comprensión.




