Un equipo internacional de astrónomos identificó un sistema planetario que desafía las teorías actuales sobre cómo se forman los planetas. A diferencia de lo que ocurre en nuestro Sistema Solar —donde los planetas cercanos al Sol son rocosos y los lejanos son gaseosos—, este sistema presenta una configuración inusual: un planeta rocoso muy cercano a su estrella, seguido por dos planetas gaseosos, y posteriormente otro planeta rocoso.
El hallazgo fue liderado por Thomas Wilson, de la Universidad de Warwick (Reino Unido), con la participación de instituciones españolas como el Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC), el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña y el Instituto de Astrofísica de Canarias. Los resultados fueron publicados en la revista Science.
El sistema se encuentra alrededor de la estrella LHS 1903, una enana roja situada a unos 120 años luz de la Tierra. Mediante observaciones del satélite Cheops de la Agencia Espacial Europea (ESA) y datos de espectrógrafos terrestres, el equipo logró caracterizar la densidad y el tamaño de los planetas.
El cuarto planeta resultó ser rocoso, pese a encontrarse en una región donde, según los modelos actuales, deberían formarse planetas gaseosos. Esta anomalía sugiere que los planetas no se formaron de manera simultánea, sino en distintas etapas del disco protoplanetario, lo que refuerza la hipótesis de la llamada “formación planetaria de adentro hacia afuera”.
De acuerdo con los investigadores, este descubrimiento abre nuevas preguntas sobre los procesos de formación planetaria y plantea la posibilidad de que existan más sistemas con configuraciones similares. El sistema LHS 1903 se perfila así como un laboratorio natural para comprender mejor el origen y la evolución de los planetas en la galaxia.




