En la junta auxiliar y pueblo originario de La Resurrección, en la ciudad de Puebla, el carnaval se vive con una mezcla poco común pero profundamente simbólica: tradición religiosa, cultura popular y espíritu punk conviven en un mismo espacio.
En esta celebración anual convergen los tradicionales huehues, personajes emblemáticos de la región que suelen portar máscaras y atuendos que evocan a “abuelos sabios”, y que participan en danzas y rituales acompañados de música y pulque. Junto a ellos, desde hace casi una década, se suma un contingente de punks que recorren las calles con crestas, estoperoles, botas negras y parches, creando una estampa tan irreverente como auténtica.
Conocido popularmente como Carnaval Punk, este encuentro no es un evento aislado, sino parte integral del carnaval de La Resurrección. De acuerdo con medios locales, la iniciativa tiene cerca de 10 años realizándose y convoca a jóvenes, adultos y familias enteras que encuentran en este espacio una forma de expresión y convivencia.
Las imágenes que deja cada edición son ya icónicas: danzas tradicionales mezcladas con acordes rápidos y potentes, símbolos religiosos junto a consignas anarquistas, y una comunidad que demuestra que las diferencias ideológicas pueden coexistir en un mismo festejo.
La edición 2026 se llevó a cabo durante la primera quincena de febrero, reafirmando que, al menos en La Resurrección, el punk no solo no ha muerto, sino que ha encontrado un lugar dentro de una de las tradiciones más arraigadas de Puebla.




