Un equipo de investigadores de Estados Unidos ha dado un paso prometedor en la búsqueda de una vacuna capaz de generar inmunidad amplia frente a virus complejos como el VIH (causante del SIDA) y los virus de la gripe, un objetivo largamente perseguido en la ciencia de vacunas.
El estudio, publicado en la revista Science por científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y el Scripps Research Institute, propone un diseño de vacuna experimental basado en ADN en lugar de proteínas para estimular la producción de una clase específica de células B precursoras. Estas células son clave porque pueden madurar y producir anticuerpos “ampliamente neutralizantes”, capaces en principio de neutralizar múltiples variantes del virus del VIH, que muta con gran rapidez y evade con facilidad la respuesta inmunitaria.
En estudios preclínicos con modelos murinos humanizados, la nueva vacuna basada en partículas pseudovíricas de ADN generó ocho veces más células B del tipo deseado comparada con versiones tradicionales basadas en proteínas, lo que sugiere una mayor capacidad para desencadenar la respuesta inmune deseada.
Este enfoque se suma a otros esfuerzos globales para avanzar hacia vacunas de “amplio espectro”. El concepto de una vacuna universal contra la gripe, por ejemplo, ha sido objeto de investigación durante años debido a la alta mutabilidad del virus de la influenza, que obliga a reformular las vacunas anuales. Expertos han señalado que una vacuna que proteja contra múltiples cepas de gripe podría prevenir miles de millones de casos y salvar millones de vidas si se implementa ampliamente.
Aunque los resultados actuales son preliminares y mayormente en fase experimental, representan un avance importante en el largo camino hacia vacunas que no solo protejan contra una sola cepa o variante, sino que ofrezcan inmunidad más amplia y duradera frente a virus que han sido históricamente difíciles de combatir con vacunas tradicionales. El desarrollo de este tipo de inmunización, si bien aún requiere numerosos ensayos y validaciones en humanos, abre una nueva vía esperanzadora para enfrentar enfermedades globales como el SIDA y la gripe.




