A cien años del natalicio de José Alfredo Jiménez, su obra continúa vigente y profundamente arraigada en el público. Mientras se analizan homenajes institucionales —como la posibilidad de nombrar al aeropuerto del Bajío con su nombre, así como tributos en Garibaldi y un homenaje internacional en Laredo—, para su hijo menor, José Alfredo Jiménez Medel, el reconocimiento más importante sigue siendo el de la gente que escucha sus canciones todos los días.
Jiménez Medel recuerda al compositor desde una mirada íntima: el padre, el hombre de humor ácido, amante de los animales y protagonista de bohemias memorables, pero también el ídolo que veía como “un héroe de Marvel” sobre el escenario y la figura vulnerable que conoció en sus últimos días.
El legado del autor guanajuatense se mantiene gracias a la fuerza atemporal de sus letras, reinterpretadas por distintas generaciones y artistas, y al respeto absoluto por su obra, la cual conserva intacta su esencia y significado.
A un siglo de su nacimiento, José Alfredo Jiménez sigue cantándole al amor, al desamor y a la vida, manteniendo viva la conexión emocional con su público.




