Literatura y teatro

A 40 años de la muerte de Juan Rulfo

Austero y reservado, el escritor solía definirse como “un escritor aficionado”, una afirmación que contrastaba con la profundidad y precisión de su obra.

Este 7 de enero se conmemoran 40 años del fallecimiento de Juan Rulfo (1917–1986), uno de los autores fundamentales de la literatura mexicana y latinoamericana del siglo XX. Con una obra breve pero decisiva, Rulfo dejó una marca indeleble en las letras universales, construyendo un universo narrativo donde la soledad, la muerte y la orfandad de la tierra se convierten en protagonistas.

Austero y reservado, el escritor solía definirse como “un escritor aficionado”, una afirmación que contrastaba con la profundidad y precisión de su obra. Tras la publicación de El llano en llamas en 1953 y Pedro Páramo en 1955, Rulfo guardó un prolongado silencio literario que alimentó mitos y especulaciones, pero que respondió, en realidad, a una decisión consciente de no repetirse ni traicionar el tono que había encontrado.

Nacido en Sayula, Jalisco, Rulfo vivió una infancia marcada por la violencia de las revueltas cristeras, la muerte temprana de sus padres y una estancia en el orfelinato, experiencias que se reflejan en los paisajes desolados y las voces dolientes de sus personajes. A los 16 años se trasladó a Guadalajara, donde publicó sus primeros cuentos en la revista Pan, dirigida por Juan José Arreola.

Aunque Pedro Páramo fue inicialmente recibida con reservas por la crítica, con el paso del tiempo se consolidó como una de las novelas más influyentes del siglo XX, traducida a más de veinte idiomas. Su estructura fragmentaria y su atmósfera opresiva transformaron la narrativa en español.

Cuatro décadas después de su muerte, Juan Rulfo continúa dialogando con el presente. Sus textos, atravesados por la violencia, el abandono y la memoria, siguen recordando que, en ocasiones, decir poco es la forma más contundente de decirlo todo.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba