En junio de 2021, la explosión de una estrella marcó un antes y un después en la astronomía moderna. Por primera vez, un equipo internacional de científicos logró observar con enorme detalle los primeros días de una nova, revelando que estos fenómenos no son destellos breves y simples, sino procesos complejos, prolongados y altamente variables.
El hallazgo fue posible gracias al CHARA Array, un conjunto de telescopios del Observatorio Mount Wilson, en California, que permitió obtener imágenes interferométricas de altísima resolución. El estudio, publicado en diciembre de 2025 en Nature Astronomy, analizó la evolución de dos novas distintas y mostró que la expulsión de material ocurre en múltiples fases y direcciones, rompiendo con los modelos clásicos.
Las novas se producen cuando una enana blanca acumula material de una estrella compañera hasta desencadenar una reacción nuclear. Sin embargo, las nuevas observaciones demostraron que la eyección del gas no es uniforme. En el caso de la nova V1674 Herculis, se detectaron flujos de gas expulsados en direcciones perpendiculares, a velocidades de hasta 5.500 kilómetros por segundo, generando choques internos responsables de emisiones de rayos gamma.
En contraste, la nova V1405 Cassiopeiae presentó un comportamiento opuesto: tardó más de 50 días en alcanzar su máximo brillo y retuvo el gas antes de liberarlo de forma violenta semanas después. Este retraso sugiere que algunas novas atraviesan fases ocultas antes de expulsar la mayor parte de su envoltura.
Estos resultados obligan a replantear la visión tradicional de las novas como eventos impulsivos y únicos. Los científicos proponen ahora que la interacción entre flujos de gas, la dinámica orbital de las estrellas binarias y las eyecciones múltiples juegan un papel central en su evolución.
Además de ampliar el conocimiento sobre estos sistemas estelares, el estudio posiciona a las novas como laboratorios naturales para investigar física extrema, como ondas de choque y aceleración de partículas. Con nuevas tecnologías y sistemas de alerta temprana, los astrónomos esperan captar más explosiones en sus primeras horas y seguir desentrañando la complejidad de estos fenómenos cósmicos.




