Ciencia

Buscan el ADN de Leonardo da Vinci en sus obras

Ciencia forense tras el genio del Renacimiento

A más de 500 años de la muerte de Leonardo da Vinci (1519), científicos intentan resolver uno de los mayores misterios en torno al genio del Renacimiento: ¿es posible reconstruir su ADN para entender si su talento tenía una base genética?

El problema es que no existen restos confirmados del artista. Leonardo no tuvo hijos y su tumba en la Capilla de San Florentín, en Amboise, Francia, fue destruida durante la Revolución Francesa. Aunque se han recuperado huesos que podrían pertenecerle, su autenticidad ha sido cuestionada.

Ante este panorama, investigadores del Proyecto Leonardo da Vinci optaron por una estrategia innovadora: buscar rastros genéticos en objetos que el artista tocó, como dibujos, cartas y cuadernos.

El equipo tomó muestras de un dibujo del siglo XV conocido como “Santo niño”, atribuido a Leonardo (aunque su autoría es debatida), así como de cartas escritas por un pariente lejano del artista. Mediante técnicas mínimamente invasivas —principalmente hisopos secos— lograron extraer ADN ambiental presente en el papel y el pigmento.

Los análisis revelaron restos genéticos de bacterias, plantas, hongos y animales, así como fragmentos de ADN humano del cromosoma Y, que solo se transmite por la línea paterna. Los resultados, publicados el 6 de enero en un estudio preliminar aún no revisado por pares, no confirman que el ADN pertenezca a Leonardo, pero abren la puerta a crear un “marco de referencia” para futuras investigaciones.

Uno de los hallazgos más relevantes es que las secuencias del cromosoma Y encontradas en diferentes objetos coincidieron en el haplogrupo E1b1, relativamente común en la región de la Toscana, donde nació Leonardo. Aunque este dato no prueba que el ADN sea suyo, podría convertirse en una pista clave si se repite en otros objetos o en descendientes vivos de la familia paterna del artista.

Además del ADN humano, los científicos detectaron rastros que ayudan a reconstruir el entorno en el que se produjeron las obras:

  • ADN de naranjo, posiblemente relacionado con los jardines de la familia Medici en la Toscana.

  • ADN de jabalí, que podría provenir de las cerdas de los pinceles utilizados en el Renacimiento.

Especialistas externos han señalado que el método es prometedor, pero advierten que aún no existe una forma segura de atribuir el ADN encontrado directamente a Leonardo, debido a la posible contaminación acumulada durante siglos y a la duda sobre la autenticidad de algunas piezas analizadas.

A largo plazo, el objetivo del proyecto es combinar evidencia genética de obras, descendientes de la familia Da Vinci y posibles restos óseos para construir un “código de barras” genético del artista. Con ello, los científicos esperan investigar si Leonardo poseía características biológicas excepcionales, como una agudeza visual superior al promedio, que podrían haber influido en su talento artístico y científico.

Aunque el camino es largo y lleno de retos éticos y técnicos, los investigadores confían en que esta colaboración entre genetistas, biólogos e historiadores del arte marque un precedente para estudiar a grandes figuras históricas desde una nueva perspectiva científica.

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