Ciencia

De tiburones con cocaína a animales que se “emborrachan”

Cuando la fauna entra en contacto con las drogas

En 2024 se volvió viral el caso de los llamados “tiburones cocainómanos”, luego de que científicos detectaran cocaína en cazones picudos de la costa de Río de Janeiro, contaminados por residuos que llegan al mar a través de las aguas residuales. Aunque el tema generó bromas en redes sociales, especialistas advirtieron que se trata de un problema ambiental grave.

De acuerdo con la veterinaria de vida silvestre Sara Wyckoff, los animales no solo están expuestos a drogas ilegales, sino también a fármacos de uso cotidiano como anticonceptivos, antibióticos y otros químicos que terminan en ríos y océanos, afectando su comportamiento, salud y supervivencia.

Más allá de la contaminación provocada por los humanos, diversos animales consumen de forma natural sustancias con efectos estimulantes o intoxicantes presentes en la naturaleza:

  • Aves que se emborrachan con fruta fermentada.
    Especies como el ampelis americano se alimentan de bayas que, al fermentar, producen alcohol. Esto puede afectar sus reflejos y volverlas más vulnerables a depredadores o accidentes.

  • Elefantes africanos y la fruta marula.
    Estudios sugieren que los elefantes podrían intoxicarse al consumir fruta fermentada, debido a una mutación genética que dificulta metabolizar el alcohol, aunque no lo hacen por placer, sino por necesidad alimenticia.

  • Renos y hongos alucinógenos.
    En Siberia, los renos consumen el hongo Amanita muscaria, una especie alucinógena que los chamanes también utilizan. No está claro si les provoca efectos similares a los humanos.

  • Musarañas arborícolas y néctar alcohólico.
    En el sudeste asiático, estas pequeñas especies consumen néctar fermentado con alto contenido de alcohol sin mostrar señales de intoxicación, gracias a adaptaciones metabólicas.

Especialistas señalan que, en la mayoría de los casos, los animales no buscan “drogarse”, sino obtener energía y nutrientes presentes en estos alimentos. Sin embargo, la contaminación por sustancias humanas sí representa un riesgo creciente para la fauna silvestre y los ecosistemas.

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