El músico y compositor Willie Colón fue despedido este lunes en la Catedral de San Patricio, en Nueva York, en una ceremonia marcada por la música de salsa que lo convirtió en una de las figuras más influyentes del género.
Decenas de admiradores se congregaron en la Quinta Avenida para dar el último adiós al artista, quien falleció el pasado 21 de febrero. A las afueras del templo, músicos interpretaron algunos de sus temas más emblemáticos, entre ellos La murga, grabado en 1970 junto a Héctor Lavoe, con quien formó uno de los dúos más importantes en la historia de la salsa.
El sonido de los trombones —instrumento característico en la música de Colón— acompañó el momento en que el féretro del artista salió de la catedral, mientras el público aplaudía y coreaba canciones como Che Che Colé e Idilio.
Durante la despedida, seguidores del músico ondearon banderas de Puerto Rico, Ecuador y otros países latinoamericanos, recordando el impacto que su música tuvo en distintas generaciones y comunidades.
Previo al homenaje público se celebró una misa en inglés y español, presidida por el obispo Joseph Espaillat, quien destacó la influencia de Colón en la cultura musical latina.
Colón, cuyo nombre real era William Anthony Colón Román, nació en El Bronx, Nueva York, y firmó su primer contrato discográfico a los 15 años. A lo largo de su carrera se convirtió en una figura clave de la salsa neoyorquina, especialmente por su trabajo con el sello Fania Records y su participación en las legendarias Fania All-Stars.
Tras el homenaje público y dos días de velatorio, el músico fue sepultado en una ceremonia privada, mientras seguidores y colegas lo recordaron como uno de los grandes impulsores de la salsa en el mundo.




