El pintor estadounidense Daniel Ridgway Knight (1839–1924), reconocido exponente del naturalismo y la pintura de género, dejó una huella destacada en la escena artística internacional gracias a sus delicadas escenas campestres protagonizadas por mujeres entre jardines floridos.
Nacido en Filadelfia, Pennsylvania, Knight se formó en Francia en la prestigiosa École des Beaux-Arts de París, donde fue alumno del pintor suizo Charles Gleyre. Más adelante trabajó en el taller del célebre artista francés Ernest Meissonier, consolidando su técnica académica y su dominio del detalle.
Instalado posteriormente en Poissy, a orillas del río Sena, desarrolló una producción casi exclusiva de pintura de género. Sus obras, caracterizadas por la luz suave, la minuciosidad en las flores y la representación idealizada de la vida rural, gozaron de enorme éxito comercial y reconocimiento en los salones europeos.
A lo largo de su carrera recibió múltiples distinciones, entre ellas una medalla de plata en la Exposición de París, la Orden de la Legión de Honor y una primera medalla en la Exposición Universal de París de 1889. En 1893 fue nombrado Caballero de la Real Orden de San Miguel de Baviera en Múnich y obtuvo la medalla de oro de honor de la Academia de Bellas Artes de Pennsylvania, en su ciudad natal.
Daniel Ridgway Knight falleció el 9 de marzo de 1924, dejando un legado pictórico que continúa siendo apreciado por coleccionistas y amantes del arte por su sensibilidad naturalista y refinada estética floral.




