Ciencia

El polo sur lunar podría convertirse en la gasolinera del espacio

Diversos proyectos internacionales trabajan en prototipos para extraer y purificar agua del regolito lunar

Estados Unidos y China proyectan establecer bases permanentes en el polo sur de la Luna, una región clave por la posible presencia de agua en forma de hielo o atrapada en el suelo lunar. Este recurso no solo permitiría abastecer a las futuras tripulaciones con agua potable, sino también producir combustible para cohetes, lo que transformaría a la Luna en un punto estratégico para la exploración del Sistema Solar.

El interés no es casual. El agua puede separarse en hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis; ambos gases, al licuarse, se utilizan como propelente altamente eficiente para naves espaciales. De lograrse a escala operativa, el polo sur lunar dejaría de ser únicamente un sitio de investigación científica para convertirse en un centro de producción de combustible, reduciendo de forma considerable los costos de misiones a destinos lejanos como Marte.

Aunque la tecnología necesaria ya existe en la Tierra, su funcionamiento en el entorno extremo de la Luna aún no ha sido probado. Las temperaturas oscilan entre los 120 °C bajo el Sol y los -250 °C en la sombra, y la ausencia de atmósfera dificulta la conservación del hielo. Regiones permanentemente sombreadas en cráteres del polo sur son los puntos con mayor potencial para encontrar reservas aprovechables, aunque su exploración representa riesgos técnicos significativos.

Diversos proyectos internacionales trabajan en prototipos para extraer y purificar agua del regolito lunar, como el sistema LUWEX de la Agencia Espacial Europea. Una vez purificada, el agua podría convertirse en hidrógeno y oxígeno para su uso como combustible, o emplearse en celdas de combustible para alimentar rovers y maquinaria.

Especialistas señalan que lanzar naves desde la Luna es mucho más barato que hacerlo desde la Tierra debido a su baja gravedad. La producción local de propelente podría abaratar miles de millones de dólares en misiones tripuladas a Marte. No obstante, el acceso a estos recursos plantea también retos geopolíticos: las reservas no son infinitas y podrían convertirse en un nuevo foco de competencia entre potencias espaciales.

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