Un estudio reciente realizado en el Parque Nacional de Kibale ha revelado que los chimpancés consumen alcohol de manera regular, aunque no como resultado de bebidas preparadas, sino a través de la fruta fermentada que forma parte de su dieta diaria.
La investigación, publicada en la revista Biology Letters, fue encabezada por el primatólogo Aleksey Maro, de la Universidad de California, quien recolectó muestras de orina de varios ejemplares en su hábitat natural para analizar sus niveles de etanol. Los resultados mostraron que alrededor del 85% de los chimpancés presentaban aproximadamente 300 nanogramos de alcohol por mililitro, una cifra superior al parámetro considerado normal. En diez de las muestras, el nivel superó los 500 nanogramos por mililitro.
Los científicos explican que los chimpancés consumen cerca de 4.5 kilogramos de fruta al día y tienden a elegir las más maduras, que contienen mayores concentraciones de etanol debido al proceso natural de fermentación. Sin embargo, no se han observado conductas que indiquen intoxicación severa o pérdida de control.
El hallazgo aporta nuevos datos a la llamada “hipótesis del mono borracho”, propuesta en 2014 por el biólogo Robert Dudley, la cual sugiere que los ancestros humanos desarrollaron una preferencia evolutiva por la fruta fermentada y, con el tiempo, una mayor capacidad para metabolizar el alcohol.
Aunque el estudio no confirma de manera definitiva esta teoría, sí refuerza la idea de que el gusto por el etanol podría tener raíces evolutivas compartidas entre humanos y chimpancés, uno de nuestros parientes más cercanos en el árbol evolutivo.




