El mundo del cine se encuentra de luto tras el fallecimiento del cineasta húngaro Béla Tarr, ocurrido a los 70 años de edad, luego de varios meses con un estado de salud delicado. La noticia fue confirmada por su colega y amigo Bence Fliegauf, en representación de la familia.
Reconocido internacionalmente por obras fundamentales como Sátántangó, El caballo de Turín y El hombre de Londres, Tarr fue una de las figuras más influyentes del cine de autor contemporáneo y considerado el principal referente del llamado cine lento.
Béla Tarr nació el 21 de julio de 1955 en Pécs, Hungría, dentro de una familia de clase trabajadora. Desde joven mostró una clara vocación cinematográfica, que lo llevó a realizar documentales centrados en la vida cotidiana de los trabajadores, una mirada social que marcaría toda su filmografía.
En 2012, tras anunciar su retiro como director, fundó en Sarajevo la escuela Film.Factory, un proyecto pedagógico con el que buscó formar a nuevas generaciones de cineastas de todo el mundo. Durante varios años, Tarr impartió clases personalmente, compartiendo no solo su visión cinematográfica, sino también una profunda reflexión sobre la vida y el arte.
Aunque su última película fue El caballo de Turín (2011), su legado permanece vigente en la historia del cine y en cada uno de los estudiantes que pasaron por su aula. Béla Tarr falleció el 6 de enero de 2026, pero su influencia continúa viva en la memoria colectiva del séptimo arte.




