Un hallazgo inesperado ocurrido en 2022 en cuevas remotas de Arabia Saudita ha revelado nueva información sobre la historia y posible futuro de los guepardos en la región. Investigadores del Centro Nacional de Vida Silvestredescubrieron siete guepardos momificados de forma natural en una red de cuevas casi inaccesibles, una de ellas ubicada al fondo de un sumidero de 15 metros de profundidad.
El clima seco y estable de las cuevas permitió la conservación excepcional de los cuerpos, algunos con una antigüedad de hasta 2000 años. Junto a ellos se encontraron restos óseos de más de 50 guepardos, lo que indica que numerosas generaciones de estos grandes felinos utilizaron las cuevas como refugio y guarida frente al calor del desierto.
El análisis genético del tejido momificado, publicado en enero de 2026 en la revista Communications Earth & Environment, reveló que estos guepardos están estrechamente emparentados con las subespecies asiática y del noroeste de África, ambas aún existentes pero en peligro crítico de extinción. El estudio fue encabezado por equipos internacionales, con la colaboración del ecólogo Carlos Duarte, de la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología.
Los guepardos se extinguieron localmente en la península arábiga en la década de 1970, tras siglos de caza y pérdida de presas. Sin embargo, este descubrimiento aporta datos clave para los planes de reintroducción impulsados por el gobierno saudí, que ya trabaja en la restauración de hábitats y especies presa como el órix.
Especialistas señalan que el guepardo del noroeste de África, con una población ligeramente mayor, podría ser una opción viable para futuros programas de reintroducción, gracias a su cercanía genética con los ejemplares históricos de la región. El hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre la historia evolutiva del guepardo, sino que también ofrece esperanza para su regreso a uno de sus antiguos territorios.




