Hoy se inaugura en el Museo Federico Silva la exposición “Agua, metal y sus límites artificiales” del artista Ulises Solano, una propuesta que invita al espectador a detenerse frente a la materia y cuestionar qué tan firmes son, en realidad, los límites que creemos inamovibles.
A través del metal —material asociado con la dureza, la permanencia y la industria— Solano explora la idea del agua: su movimiento constante, su capacidad de adaptación y su fuerza silenciosa. La muestra construye un diálogo entre elementos aparentemente opuestos y plantea una reflexión sobre la manera en que intervenimos la naturaleza, la contenemos y le imponemos fronteras que eventualmente pueden desbordarse.
En un recinto donde la escultura tiene una presencia contundente, la obra encuentra un terreno fértil para cuestionar nuestra relación con el entorno y con los materiales que transformamos. Más que una confrontación entre agua y metal, la exposición propone una convivencia tensa y poética entre lo orgánico y lo industrial.
Inspirado en la tradición mexicana —desde la ingeniería hidráulica mexica hasta referentes artísticos vinculados al agua—, Solano entrelaza forma escultórica y origen de la vida, llevando la reflexión más allá del deleite estético hacia una conciencia sobre la importancia vital del agua y su conservación.
La inauguración tendrá un carácter multidisciplinario con la participación del grupo potosino Sangre de Coyote, cuya propuesta musical dialogará con las texturas y relieves de las piezas, creando una experiencia sensorial que amplía la lectura de la exposición.




