La Historia de mi primera y última Ouija.

 

Mis padres decidieron viajar a Texas a comprarse un auto, mi hermana y yo les pedimos sólo una cosa, una Ouija.

Mis padres emprendieron el viaje muy contentos y seguros de el trámite del auto que se iba hacer, ya tenían en mente el auto que ellos querían. Éramos una familia grande, así que ellos querían una camioneta familiar porque en ese entonces ese tipo de camionetas no las había en el D.F.

Después de una semana de viaje, llegaron mis padres, junto con mis tíos, mis primos (qué se quedarían unos días en la casa) y la nueva camioneta. Mi hermana y yo estábamos muy ansiosas, nos acercamos a nuestra madre y le preguntamos si nos trajeron lo que les habíamos pedido, fue ahí donde mi mamá sacó la famosa Ouija y nos la entregó.

Al parecer todo había marchado muy bien en su viaje, tenían los papeles y los permisos adecuados de la camioneta, todos estaban muy contentos celebrando, hasta que nos retiramos mi hermana y mis primos a un cuarto para abrir la Ouija.

Desde el momento que la sacamos de la caja sentimos un ambiente tenebroso, estábamos muy nerviosos. Yo aún recuerdo el aroma de la tabla y las espumitas peluditas del corazón que se mueve en el tablero, tampoco olvidó el escrito de la tabla (Yes, No, la luna, el sol y el good bye).

Mis primos, mi hermana y yo comenzamos a jugar, lo intentamos muchas veces pero no se movía nada, hasta después de un rato comenzó a moverse solo, debo admitir que estaba un poco asustada, ya que contactamos con un espíritu que al parecer sabía mucho acerca de todos nosotros.

Mis primos preguntaban en inglés ya que es el idioma que más usan y lógicamente la tabla respondía en inglés.

Mi primo comenzó a asustarse y nos culpo de estar moviendo el corazón, aunque le dijimos que no éramos nosotras, él no lo creía, así que opté por decirle que preguntara algo que nadie de los que estábamos ahí sabíamos, para que confirmara por el mismo si era verdad o mentira, mi primo me hizo caso y formuló una pregunta, la cual sólo el sabía la respuesta.

Mi hermana y yo tocábamos el corazón sin apretarlo con los dedos, el corazón lentamente escribió el nombre de alguna persona que la verdad yo desconocía de quien se trataba, al ver la respuesta mi primo aventó la tabla del susto y salió corriendo del cuarto, fuimos atrás de él pues nos dio un poco de escalofrío la situación. Mi primo muy inquieto nos dijo que mejor ya no jugáramos porque había alguien más moviendo el corazón, pues era obvio de eso se trataba el juego.

Bajamos todos corriendo hacia la cocina donde estaban mis papás y mis tíos, nos sacamos una sorpresa al ver que todos ellos estaban discutiendo por alguna razón.

Por lo que escuché, al parecer algo estaba mal con la camioneta que habían comprado, pero la verdad desconozco ya que yo estaba asombrada con la Ouija, no dejaba de pensar en eso.

Pasaron unos días y mi hermana y yo jugamos más con la Ouija, hasta que en una de esas sesiones, el espíritu con quien hablábamos nos dijo que la camioneta nos traería muerte.

Mi hermana y yo estábamos tan aterradas que les dijimos a mis padres lo que nos había dicho la Ouija.

Después de decirles esto, mi madre lo tomó muy en serio, se preocupó tanto que pasaba noches despierta, no dejaba de pensar en lo que les habíamos dicho.

En esa semana sucedieron muchas cosas extrañas, por decir, unos policías trataron de quitarle la camioneta a mi papá, un tío se enfermó grave de la presión, a mi primo le dió una fuerte infección en el estómago, mis tías se sentían muy incómodas pues no podían dormir, dicen que en la noche escuchaban pasos afuera del cuarto. Nunca nadie imaginó que todo eso era a causa de la Ouija.

Una noche mientras jugábamos con el tablero, el espíritu con el que contactamos se molestó por algún comentario religioso que hicimos, ¡fue el peor error!

En ese momento la luz se fue dejándonos a todos en oscuras, el portón del edificio se abrió de par en par, y aparte llegó un ventarrón tan fuerte que sacudía los árboles. Salimos del cuarto muy asustados y a ver qué sucedía.

Mi hermana corrió afuera para cerrar el portón que aún seguía abierto, y yo la iba siguiendo cuando de pronto, antes de salir corriendo frente a mis narices, cayeron varios vidrios, pues las ventanas de los pisos de arriba se rompieron al azotarse.

Cayeron muy fuerte frente a mí, juro que si hubiese salido unos segundos antes corriendo atrás de mi hermana, hubiera muerto, esos vidrios sin duda alguna se hubieran clavado en mi cuerpo.

Estaba muy aterrada, habían demasiados problemas que jamás se habían juntado así, tanto que mis padres decidieron regresar a Texas, con la camioneta, mis tíos y primos, ya que ellos decidieron acortar su estancia porque se pusieron muy mal de salud.

Jamás sospechamos que el juego era el causante de todo esto, parecía un simple juego, pero después de que llegó a nuestras vidas, era tanta la mala suerte y mala energía.

Poco después, en las noches en el mismo cuarto donde jugábamos, comenzaron a escucharse ruidos y voces muy tenues.

Pero lo peor, aun tengo el horrible recuerdo en mi memoria. Una noche en la cual me desperté al escuchar una risa parecida a la de mi hermana, apenas abrí los ojos, la veo sentada en el piso jugando sola con la Ouija. Yo le preguntaba qué porqué hacía eso, que ya no jugara más, pero ella no reaccionaba, no me había caso ni me contestaba. Recuerdo que comencé a llorar de miedo, le pedí que ya no jugara más, que la guardara, pero ella seguía sin reaccionar, solo se reía.

Me dió mucho miedo que salí corriendo del cuarto en busca de mi tía, que esa vez nos cuidó en la ausencia de mis padres, mientras se encontraban en Texas.

Mientras corrí por el pasillo escuché pisadas atrás de mi, como si alguien me estuviera persiguiendo, comencé a gritar muy fuerte y mi tía, salió de la recámara, prendió las luces y se impresionó al verme aterrada.

La tomé de la mano y la llevé rápido al cuarto, explicándole todo en el camino, pero al entrar me lleve la espeluznante sorpresa ver a mi hermana en su cama dormida, ni la Ouija estaba.

Mi hermana despertó por el ruido y les expliqué a las dos desde un principio lo que sucedía, mi hermana no recordaba absolutamente nada, quedaron asombradas pues sabían que yo no mentía, lo único que se le ocurrió decir a mi tía fue qué tal vez mi hermana era sonámbula, en fin, lo más escalofriante es que la Ouija no se encontraba por ni un lado, incluso a la mañana siguiente la busqué por toda la casa pero nunca apareció.

Llegaron mis padres de Texas y decidieron buscar la tabla para deshacerse de ella.

Por más que la buscaron no la encontraron, hasta que un día mi mamá la encontró escondida en el jardín enterrada bajo una maceta.

Nadie sabíamos cómo había llegado allí, en cuanto la sacó se la regaló a un señor, que decía no tenerle miedo y no creer en esas cosas.

El señor era un valiente ropavejero que recogía todo tipo de artículos que la gente no quería y se la daba.

Recuerdo que mi hermana y yo salimos a ver cómo mi mamá se la entregaba al señor, cuando se fue por la calle lo seguí con la mirada.

El ropavejero iba muy contento con su carrito lleno de triques, al llegar a la esquina de la casa vimos cómo se le cayeron varias cosas del carrito incluyendo la Ouija, no sé si sean cosas mías pero parecía como si la Ouija no se quería ir de nuestra casa.

Después de todo lo que les acabo de contar, la cosa no paró, pues seguíamos escuchando ruidos, hasta habían cosas que se movían de lugar, creo que dejamos un portal abierto en nuestro departamento.

Fifi (convocatoria de La leyenda de la dama enlutada Edy Doo)