Durante décadas, los peces pulmonados han sido considerados piezas clave para entender la transición evolutiva del agua a la tierra. Capaces de respirar aire gracias a pulmones primitivos, estos animales están emparentados con los primeros vertebrados que abandonaron el medio acuático. Sin embargo, su historia temprana permanecía llena de lagunas.
Dos investigaciones recientes, desarrolladas de manera paralela en Australia y China, han comenzado a llenar esos vacíos. Mediante tomografías computarizadas de alta resolución, paleontólogos lograron observar el interior de cráneos fósiles de más de 400 millones de años sin dañarlos, revelando estructuras anatómicas que habían sido mal interpretadas durante décadas.
En Australia, el reanálisis de un fósil hallado en la Formación Gogo permitió identificar a Cainocara enigma como un pez pulmonado primitivo. Su anatomía interna mostró que partes del cráneo habían sido interpretadas al revés, lo que alteró durante años su clasificación. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre el desarrollo del oído interno y los sistemas sensoriales en estos peces.
En China, el estudio del cráneo de Paleolophus yunnanensis, de unos 410 millones de años, reveló una combinación de rasgos primitivos y avanzados, clave para entender la transición evolutiva del grupo. Esta especie conecta a los peces pulmonados más antiguos con la posterior “explosión” de diversidad del Devónico.
Los científicos destacan que estos hallazgos confirman que la evolución de los peces pulmonados fue global y más rápida de lo pensado. Además, subrayan la importancia de reexaminar fósiles antiguos con nuevas tecnologías, capaces de reescribir capítulos completos de la historia de la vida en la Tierra.




