Durante décadas, las muelas del juicio se han considerado un problema dental que requiere extracción. Hoy, gracias a avances en medicina regenerativa y biotecnología, estos terceros molares se presentan como una fuente prometedora de células madre multipotenciales capaces de regenerar tejidos y tratar diversas enfermedades.
Andrés Alcauter Zavala, secretario técnico de la carrera de Cirujano Dentista en la FES Zaragoza, explica que estas células se extraen de la pulpa dental de muelas sanas, procesándolas en laboratorio para luego aplicarlas como un gel celular en cirugías odontológicas y ortopédicas. Este gel, que puede contener entre 5,000 y 10,000 células madre, favorece la regeneración ósea y el tratamiento de enfermedades periodontales, osteonecrosis y fracturas, entre otras condiciones.
Además de aplicaciones odontológicas, estas células están siendo investigadas para enfermedades degenerativas como párkinson y alzhéimer, así como para ciertos tipos de cáncer, lesiones hepáticas y cardíacas, artritis y quemaduras. Estudios internacionales incluso han demostrado su potencial para regenerar tejido neural tras accidentes cerebrovasculares.
La edad ideal para extraer muelas del juicio con fines terapéuticos es de 18 a 23 años, y dientes con caries o infecciones no son aptos. Actualmente, los retos incluyen reducir costos y flexibilizar la regulación sanitaria.
La FES Zaragoza ha abierto convocatorias para que personas interesadas donen sus muelas del juicio, recibiendo la extracción sin costo. Una pieza dental común puede convertirse así en un recurso valioso para terapias regenerativas de vanguardia.