La nueva película La historia del sonido (The History of Sound), protagonizada por Paul Mescal y Josh O’Connor, llega a salas con una trama donde la música se convierte en el eje emocional de un amor en medio del caos de la Primera Guerra Mundial.
Dirigida por Oliver Hermanus y basada en el relato homónimo de Ben Shattuck, la cinta se sitúa en 1917, cuando Lionel y David se conocen en un conservatorio de música. Su vínculo nace del gusto compartido por la grabación y preservación de sonidos y canciones tradicionales que están a punto de desaparecer, un acto que simboliza también su esfuerzo por conservar la memoria y la identidad frente a la violencia del conflicto bélico.
Aunque la guerra nunca se presenta explícitamente en pantalla, su presencia atraviesa toda la narración. El director Oliver Hermanus explicó que decidió centrarse en la intimidad de los personajes y en cómo la música se convierte en un refugio emocional, en lugar de enfocarse en escenas bélicas.
La música no es un adorno en esta producción: cada grabación y cada silencio se convierten en gestos de amor, intentando salvar del olvido fragmentos de identidad y de historia. La película propone que el sonido y la música son capaces de transportar a los personajes —y al público— a través de la memoria y las emociones, incluso en medio de la destrucción.
La dupla Mescal–O’Connor aporta una química emocional profunda, construyendo personajes marcados por la vulnerabilidad, el recuerdo y la esperanza. La historia no solo explora cómo se encuentra el amor en tiempos adversos, sino también cómo el arte —especialmente la música— puede ser una forma poderosa de preservar lo que define a una generación.
La historia del sonido ofrece un enfoque diferente sobre el impacto de la guerra en la vida cotidiana y en los vínculos humanos, haciendo de la música el corazón mismo de una historia de amor que persiste a través del tiempo y del olvido.



