Ahora sí que, como dicen en redes: “No pagamos internet para llorar”. Pero la historia de Punch-kun, un bebé macaco que vive en el Zoológico de la ciudad de Ichikawa, ha conmovido no solo a la prefectura de Chiba, sino a miles de personas en todo el mundo.
Punch fue abandonado por su madre y su grupo poco después de nacer. Desde entonces, ha sido criado por cuidadores especializados, quienes han estado al pendiente de su desarrollo y adaptación.
En un intento por integrarlo, fue trasladado a otro recinto con un grupo distinto de monos, pero el pequeño tuvo dificultades para adaptarse debido a la hostilidad de los otros ejemplares.
Ante la situación, sus cuidadores tomaron una decisión inesperada: le regalaron un orangután de peluche para que tuviera compañía. El resultado ha enternecido a miles: Punch lleva su muñeco a todas partes, abrazándolo como si fuera un amigo inseparable.
Las imágenes y videos del pequeño macaco se han vuelto virales en redes sociales, generando una ola de empatía. Muchos visitantes acuden específicamente al zoológico para verlo y apoyar con donaciones.
La historia de Punch no solo habla de abandono y adaptación, sino también de resiliencia y de cómo incluso un simple peluche puede convertirse en un símbolo de consuelo




