Hija del arquitecto parisino Charles Gengembre y de madre inglesa, Anderson creció en un ambiente artístico que marcaría su vocación. Aunque estudió retrato con el pintor Charles Auguste de Steuben en París, se consideró en gran medida autodidacta, desarrollando un estilo propio caracterizado por la minuciosidad en los detalles.
Sus composiciones suelen incluir sutiles alusiones a la naturaleza —mariposas, aves, flores y plantas— que aportan un aire poético a sus escenas. Esta atención a la botánica y a los elementos simbólicos vincula su obra, aunque de manera ligera, con el movimiento del Prerrafaelismo, corriente que influyó en buena parte del arte británico del siglo XIX.
La agitación política de 1848 la llevó a emigrar a Estados Unidos, donde residió en Cincinnati (Ohio) y posteriormente en Manchester (Pennsylvania). Allí contrajo matrimonio con el artista británico Walter Anderson. Durante sus primeros años trabajó principalmente en el retrato y colaboró con la firma litográfica Louis Prang & Co.
En 1854 se trasladó a Londres y, un año más tarde, presentó obras en la Royal Academy. Aunque regresó brevemente a Nueva York en 1858, terminó estableciéndose definitivamente en la capital británica hacia 1863.
Durante las tres décadas siguientes, su producción fue exhibida ampliamente en espacios como la Royal Academy y la Society of British Artists, consolidando su reputación dentro del panorama artístico victoriano.
Hoy, Sophie Gengembre Anderson es recordada como una figura clave en la pintura académica del siglo XIX, cuya obra continúa destacando por su elegancia técnica, su atmósfera serena y su profunda conexión con la naturaleza.




