El leopardo de las nieves, uno de los felinos más enigmáticos y menos observados del planeta, ha desarrollado una sofisticada forma de comunicación basada en los olores para encontrar pareja en los vastos y escarpados territorios de Asia Central. Este animal, que habita en montañas remotas del Himalaya y otras cordilleras de gran altitud, depende de señales químicas para comunicarse con otros individuos de su especie.
Investigaciones recientes han documentado que estos felinos utilizan marcas de olor —a través de orina, heces y secreciones glandulares— para transmitir información clave sobre su identidad, territorio y estado reproductivo. En un entorno donde los encuentros cara a cara son poco frecuentes debido a las grandes distancias y a la baja densidad de población, el “lenguaje del olor” se vuelve una herramienta esencial para el apareamiento.
Las marcas aromáticas pueden permanecer activas durante días o semanas, permitiendo que otros leopardos detecten la presencia de una posible pareja incluso mucho tiempo después de que el animal haya pasado por el lugar. Los científicos han observado que los leopardos de las nieves suelen marcar rocas, senderos y puntos elevados, sitios estratégicos por donde es más probable que transiten otros individuos.
Este sistema de comunicación también cumple un papel importante en la delimitación del territorio y en la reducción de conflictos entre machos, al enviar mensajes claros sobre quién ocupa una zona determinada. Además, el estudio de estas señales químicas se ha convertido en una herramienta útil para los programas de conservación, ya que permite identificar la presencia de ejemplares en áreas donde es difícil obtener registros visuales.
El leopardo de las nieves se encuentra catalogado como una especie vulnerable debido a la pérdida de hábitat, la caza furtiva y los conflictos con comunidades humanas. Comprender su comportamiento y sus formas de comunicación resulta clave para diseñar estrategias que ayuden a proteger a esta especie icónica de las montañas.




