El 2026 comenzó con nostalgia para millones de fans: Stranger Things llegó oficialmente a su final tras cinco temporadas y casi diez años de historia. El desenlace fue tan emotivo que, incluso antes de rodarse, provocó 20 minutos de llanto entre los integrantes del elenco durante la primera lectura del guion final.
El último episodio, de dos horas de duración y titulado “The Rightside Up”, cerró los grandes arcos narrativos de la serie creada por los hermanos Matt y Ross Duffer: el Upside Down, la amenaza de Vecna y el destino de Once (Millie Bobby Brown), quien libra su última batalla “por un mundo más allá de Hawkins”.
Estrenada en 2016, la producción de Netflix se convirtió en un fenómeno cultural al mezclar terror, ciencia ficción y nostalgia ochentera con la historia de un grupo de amigos unidos por Calabozos y Dragones. A lo largo de los años, la audiencia vio crecer a sus protagonistas y consolidarse el mensaje central de la serie: la amistad como refugio ante lo desconocido.
En el episodio final, Once se enfrenta a Vecna, cuyo origen se revela como Henry Creel, el primer experimento del laboratorio. Tras una batalla decisiva y la aparente derrota del mal, la historia da un salto de 18 meses para mostrar a Hawkins en reconstrucción y a los protagonistas graduándose, reunidos una última vez alrededor del juego que lo inició todo.
El destino de Once queda deliberadamente abierto. Aunque todo apunta a su sacrificio, la escena final sugiere que podría haber sobrevivido, dejando la respuesta en manos del espectador. “Ella sigue viva en sus corazones”, explicó Ross Duffer, subrayando que el cierre representa el paso definitivo de la infancia a la adultez.
Con una nueva generación iniciando una partida de Dungeons & Dragons, Stranger Things cerró su ciclo reafirmando que, aunque las historias terminen, la amistad y la imaginación continúan.




